Participación de la juventud universitaria en la política de latinoamericana

Los sentimientos experimentados por los estudiantes por los universitarios que habitan el continente americano entorno a los contextos políticos, navegan en un mar entre la apatía, la desconfianza, el desinterés, la desesperanza, la indignación, la empatía y el entusiasmo.

Ante ello, es imperante alcanzar una comprensión de cómo han sido tratados estos sentimientos y la manera en cómo emergen ante las realidades establecidas, en cuales situaciones y cómo llegan a actuar, además de la lógica con la que son entendidas en América Latina.

Los estudios que se han realizado relacionados con los jóvenes universitarios y sus opiniones, muestran como foco las expectativas de los estudiantes en relación con la enseñanza-aprendizaje, las tipologías de relación alumno-docente y la transición del colegio a la universidad. Del mismo modo, otros se han ocupado de aquellos factores que llegan a incidir en los estudios de una profesión universitaria, y en la adquisición de habilidades y métodos de estudio relacionados con el rendimiento académico y la satisfacción de los mismos estudiantes.

Actualmente, da la impresión de que esta emergiendo un sector que se ocupa de abogar por realizar un estudio de “los jóvenes en tanto estudiantes”, puesto de forma tradicional solo se habían venido estudiando las prácticas socioculturales y la condición educativa que abarcaba el desempeño escolar y su trayectoria académica. Diferentes estudios también han tenido la pretensión explícita de hacer una revisión de la relación existente entre “ser universitario” y “ser joven”. 

Una vez que se ha presentado la masificación de la educación superior en los países conocidos como industrializados, la condición juvenil alcanzó una definición  más acentuada, en términos de la condición estudiantil, sobre todo en el caso de quienes son estudiantes universitarios, aunque este no se trate del único modo de ser joven. Siguiendo estos parámetros, se plantea que la producción social del estudiante de secundaria y universitario funciona como la base de la producción social de la juventud. 

Sin embargo, se toma como punto de inicio el supuesto de que la vida universitaria no esta restringida por la asistencia a una clase y por el cumplimiento de los requerimientos académicos, y ello se debe a que la universidad se presenta como sinónimo de libertad (también de horarios y del uso del tiempo libre) y, también  un espacio de encuentro con otros iguales a fin de proyectar diversidad de intereses mediante la vinculación a colectivos comunitarios, políticos, académicos, deportivos, religiosos, artísticos, entre otros. 

Este proceso, en conjunción con la búsqueda de formas de agrupamiento, presenta distintos sentidos para los jóvenes. En medio de tales escenarios es posible que resuelvan con autonomía y libertad, su participación dentro de distintos grupos para tomar distancia de todas aquellas estructuras precedentes que se han encargado de aprisionar sus cuerpos.

En universidades como la Universidad Nacional de Colombia, sus estudiantes prefieren pertenecer inicialmente a las agrupaciones que cuentan con una intencionalidad artística, deportiva y recreativa; en segundo lugar, a grupos con una orientación académica y, finalmente, a aquellas agrupaciones cuyo corte político es el tradicional, entendido como otros ámbitos de acción juvenil: defensa pública de unos intereses, reivindicación de otros modos de identidad juvenil, vínculos para encontrarse con los otros, voces desde otros lugares y referentes.