Intervención de la ciencia y política en medio de la lucha contra Covid-19

En el transcurso de la historia han sido numerosos los episodios donde la ciencia ha desempeñado un rol político de gran trascendencia. Entre ellos, casos donde un invento o descubrimiento ha ayudado con el fortalecimiento de algún régimen o quizás, a ganar una guerra, todo ello es sencillo de encontrar. 

Tan solo por mencionar algunos ejemplos podemos encontrar a Arquímedes aportando ayuda mediante sus cálculos matemáticos a romper el sitio de Siracusa, la brújula china aperturando el expansionismo europeo durante el siglo XV, Einstein y su fórmula que fue usada para acabar con la resistencia japonesa durante la Segunda Guerra Mundial, y así. Estos tan solo han sido episodios donde se muestra que la ciencia tiene la posibilidad de ofrecer creaciones sumadas a las causas políticas.

Es posible señalar que uno de los principios básicos en la política es incapacitar al adversario, reduciendo hasta el mínimo sus posibilidades de acción, comentan los estudiantes del foro EAE opiniones. Tal situación se dificulta si dicho adversario le añade a sus huestes no sólo voluntades, sino también artefactos, instrumentos, creaciones, inventos.

En este punto es donde la ciencia viene a contribuir al reclutamiento político. En resumidas cuentas, es la razón por la que actualmente la vacuna contra la Covid-19 se ha convertido en el recurso maravilla para cualquier régimen.

En el caso de los europeos, se encuentran dando duras batallas a fin de tener las vacunas, forzando a las empresas farmacéuticas para que cumplan su compromiso de dotarlos de centenares de millones de vacunas. Incluso, no han descartado la posibilidad de controlar las exportaciones de dichos laboratorios con base en instrumentos jurídicos.

Por su parte, Estados Unidos, está cifrando gran parte de las bases de su nuevo gobierno en la adquisición de vacunas: 100 días de gobierno, 100 millones de vacunas, de esta manera lo prometió Biden.

Esta también es la razón por la que, la oposición en México ha venido tratando de desacreditar los esfuerzos del gobierno federal por traer vacunas al país. Cada vacuna se convierte en un aliado adicional del régimen que ha presumido a manos llenas cada embarque, y cada lote que ha llegado. Cuando se anunció el arribo de la vacuna de Pfizer, de inmediato fue descalificada por la cantidad, pues eran muy poquitas. 

Seguidamente, fue anunciado el arribo de la sustancia activa para ser envasada en el territorio nacional, las del laboratorio AstraZeneca e inmediatamente se apuraron las voces opositoras señalando que dicha vacuna no serviría para aquellas personas con más de 65 años, debido a algunos efectos adversos que arrojaron durante los estudios clínicos durante las fases de prueba.

Si se trata de un agente bioquímico que es 100% eficaz o causa reacciones adversas cuando se aplica es lo de menos; y es que todo medicamento, vacuna o suplemento presenta un potencial efecto.

Pero en medio de todo, lo que es realmente trascendente radica en la contienda política de quién cuenta con acceso a él. Semanas más tarde, se anunció la llegada de 24 millones de vacunas Sputnik-V, volviéndose imperioso para todo opositor llegar a desacreditar a ese potencial “ejército de aliados” del gobierno federal.

Tantos millones es demasiado en pleno año electoral. Todo se trata de una auténtica campaña cuya finalidad es descalificar no tanto un producto médico, sino al régimen que pretende sumarlo a su causa.